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La playlist de John McEnroe

John McEnroe pensó que cuando ni sus piernas ni la raqueta daban más de sí, debía buscarse un sustitutivo. Uno de los iconos de los 80 encontró en la guitarra a su nueva compañera de viaje. La pasión por la música siempre había estado ahí y con todo el tiempo por delante, retirado a los 33 años, cambió el cordaje por las cuerdas. Y es que La anarquía en zapatillas de tenis, como lo había definido el Daily Mail cuando hizo su irrupción en Wimbledon, cultivó también un oído exquisito para el rock and roll en sus años de jugador. “Cuando viajo siempre lo hago con música. A veces molesto en los hoteles, pero es que me apetece llegar tras los partidos y escuchar música”. No solo su cinta servía para sujetar aquella melena leonina, el Walkman se convirtió en impresdindible para John. Por eso esta playlist trata de retratar a través de sus bandas y guitarristas favoritos algunas de las cintas de casetes que le hacían olvidarse de sus enfados. Estos son los acordes que calmaban a la fiera.


It’s Only Rock and Roll (But I Like It) – Rolling Stones (1974)


Más allá de los clásicos éxitos de sus Satánicas Majestades (que pincharemos más adelante) esta canción fue una de las que marcó la adolescencia de un joven quinceañero llamado John McEnroe. El que más tarde se convertió en número uno del tenis mundial se sintió plenamente representado por alguna de las frases de este tema: “¿Pensarías que el muchacho es extraño?// ¿Él no es extraño? // Si pudiera conquistarte, si pudiera cantarte// una divina canción de amor// bastaría a tu engañoso corazón// ¿Si me derrumbo y llorara? ¿Si llorara?”. Jamás lo hizo McEnroe sobre una pista de tenis. Ni derrumbarse, ni llorar. Aquello era solo rock and roll y le gustaba.


Born To Run – Bruce Springsteen (1975)


Nunca fue amigo John McEnroe del jogging (denominación en la época del renombrado running): “No he corrido más de 40 millas en mi vida haciendo jogging. Me aburro y, además, me duele todo el cuerpo. Prefiero entrenar en la pista mientras juego partidos”, confesó en más de una ocasión el tenista norteamericano. Pero una de las canciones más épicas y pasionales de The Boss es también una de sus favoritas. Un auténtico himno del rock. Quizá porque nadie ha tratado un tema tan universal como la desesperación de un adolescente con tanto acierto y en un momento en el que McEnroe tenía 16 años. Todavía no había dado el salto al circuito profesional. La canción aborda la ansiedad y la pasión por el amor de un chico a lomos de su moto llena de ilusiones. Es fácil pensar que esa moto era una raqueta de tenis para McEnroe.


Let The Children Play – Carlos Santana (1977)


El chamán de la guitarra, como es conocido el guitarrista mexicano Carlos Humberto Santana, es otro de los artistas favoritos de John McEnroe. Pionero a la hora de fusionar la música latina con el rock fue uno de los alicientes que animó al tenista a acercarse al artista latino que cuenta con más de una docena de Grammys. La canción incluida en esta lista no es uno de sus temas más conocidos, tampoco de los más aclamados por el público, pero representa la llegada de McEnroe al mundo de los mayores, su irrupción en el circuito profesional. En 1977 McEnroe alcanza por primera vez las semifinales de Wimbledon, es el primer tenista que lo consigue en la historia del torneo procedente de la fase previa. Es un niño de 18 años jugando contra Borg, Connors y Vilas: “Fue cuando mejor jugué. Me podía pasear por Londres sin que nadie me reconociese. La primera semana nadie sabía quien era yo, porque no era nadie”, dijo tiempo después McEnroe.


Cold As Ice – Foreign (1977)


La banda británica estadounidense se formó en el Nueva York natal de McEnroe a principios de los 70. Liderados por Mick Jones y Ian McDonald se convirtieron en uno de los grupos de referencia del tenista con su rock melódico. La canción incluida en esta playlist fue uno de sus primeros éxitos, pertenece a su disco de debut, Foreign, con el que vendieron más de cuatro millones de copias. El título del tema remite como un saque directo a la rivalidad que en los próximos años desarrolló con Björn Borg. La letra habla de la frialdad de una chica que no responde a los estímulos ni a los acercamientos del cantante. Un témpano de hielo al otro lado de la pista. Justo lo que fue el tenista sueco, al que también se le conocía como IceBorg. Incapaz de perder los papeles sobre una cancha de tenis, justo lo contrario a McEnroe, quien terminó siendo uno de los mejores amigos del sueco.


Badlands – Bruce Springsteen (1978)


Perteneciente al álbum Darkness On The Edge Of Town, su publicación coincide con la irrupción de McEnroe en el circuito profesional del tenis. Una presentación fulgurante que había alcanzado su cénit hasta entonces con las semifinales de Wimbledon en 1977. La canción trata de la historia de un hombre quejándose de su suerte, marcado por la ira y el odio hacia el mundo en ese momento, anhelando una mejor proyección en la vida. McEnroe ya empezaba a ser conocido en las pistas por su calidad tenística y sobre todo por su temperamento. Springsteen ha relacionado este tema con la mala suerte y con la injusta reelección de Ronald Reagan. Es una de las canciones que mejor definen el sonido de la E. Street Band y también el estilo McEnroe.


Start Me Up – Rolling Stones (1981)


Fue desechada en varias ocasiones por los Rolling Stones y finalmente se publicó en el álbum Tattoo You, para convertirse en el último gran número uno de los Stones. John McEnroe alcanzó ese año por primera vez el número uno del mundo del tenis, tras alzar el título por primera vez en Wimbledon (y tomarse cumplida venganza de la final perdida ante Borg el año anterior) y por tercera vez consecutiva coronarse campeón del US Open. La letra es toda una declaración de intenciones del carácter irascible de McEnroe sobre una pista de tenis: “Enciéndeme, tú me puedes encender// Enciéndeme, tú me puedes encender y nunca pararé// Me puedes encender, nunca pararé // estoy siempre tan caliente que casi me sacas de mis casillas”. En los años más enconados de su rivalidad con Borg, no necesitaba mucho McEnroe para encenderse. Por entonces, el estadounidense estaba on fire.


Glory Days – Bruce Springsteen (1984)


Perteneciente también a su disco Born in the USA, esta canción, así como el disco, coincide con la cúspide de John McEnroe. Su dominio en el circuito tenístico es total en esos momentos. En 1984 alcanzó la final en Roland Garros y ese mismo año ganó sus dos últimos Grand Slams (Wimbledon y US Open). Los días gloriosos de ese jugador de béisbol al que Springsteen se refiere en la canción son fácilmente intercambiables por una raqueta y el tenis, para representar a uno de los mayores héroes deportivos estadounidenses del momento. Una canción hecha a imagen y semejanza de John McEnroe y de aquellos días de 1984. Y es que The Boss consiguió captar como pocos las ilusiones y decepciones de su generación, de los hombres y mujeres del último cuarto del siglo XX.


You Can’t Always Get What You Want – Rolling Stones (1969)


Uno de los clásicos de la banda, incluida en el disco Let it Bleed de 1969. Una de sus obras maestras. Es la respuesta, a su estilo y con el particular sello de Mick Jagger, al Hey Jude de The Beatles. Una melodía ideada como gran coro final, perfecta para cerrar un concierto o un partido de tenis. Una canción ideal para recordar lo que cuesta ganar en la vida y en el deporte, refugiado en un Walkman en el vestuario como hacía John McEnroe antes y después de cada partido. Un tema que resonó mucho en la cabeza del tenista estadounidense tras la mayor derrota de su carrera, o al menos la más dolorosa, aquella final de Roland Garros de 1984 en la que Lendl le remontó un 2-0 a favor. Porque no siempre puedes conseguir lo que quieres, pero si lo intentas en algún momento, tal vez encuentres lo que necesitas. Un mes después de aquella derrota, McEnroe alzó su tercer Wimbledon.


Take Me Home Tonight – Eddie Money (1986)


Estamos en un momento trascendental de la carrera de John McEnroe. También de la de Eddie Money que tras más de una década sobre los escenarios consigue su disco más redondo, Can’t Hold Back. En él se incluyó este tema que alcanzó el número 4 en el Billboard Hot 100 de Estados Unidos. Ese mismo año y debido a la presión de llevar casi una década jugando al más alto nivel, McEnroe decide tomarse un año sabático. John necesitó volver a casa. El tiempo que pasó alejado de las canchas finalmente fue de 6 meses. En ese período se casó con la actriz Tatum O’Neal (con la que tendría tres hijos). Ese parón supuso también el inicio de la etapa crepuscular del tenista y nunca volvió a recobrar el nivel que lo había elevado hasta la cima del tenis.


Born in the USA – Bruce Springsteen (1984)


Una canción épica para un tenista épico. Un tributo para uno de los grandes de la historia del tenis, que en su día sirvió como homenaje a los veteranos de guerra y como crítica despiadada a la guerra de Vietnam. Springsteen escribió la canción varios años antes para una película de Paul Scharader, aunque no fue hasta este álbum cuando vio la luz con letra incluida, para convertirse en historia del rock que todavía hoy resuena en las conciencias norteamericanas. Un himno para las generaciones de estadounidenses que crecieron en la segunda mitad del siglo XX a medio camino entre el orgullo de pertenecer a la nación más grande del mundo y la tristeza y el resentimiento de cómo su país se toma la justicia por su mano. Un retrato de Estados Unidos que no podía faltar para acompañar musicalmente a uno de los deportistas que más lejos ha llevado las barras y estrellas.


Rocking In The Free World – Neil Young (1989)


La última canción de la lista es obra de Neil Young, una de las que el propio John McEnroe ha tocado en directo. Tras retirarse en 1992, el extenista se centró en la música, concretamente en aprender a tocar la guitarra. Tuvo dos profesores de excepción como Eddie Van Halen y Eric Clapton. Llegó a formar un grupo en el que incluso cantaba, se llamó The Johnny Smyth Band e incluso llegó a realizar alguna gira. Rocking In The Free World estaba incluida en su repertorio y en la actualidad no es extraño verle aparecer en el escenario con una guitarra como sustitutivo de la raqueta. Lo hace con el grupo Scandal, donde canta su esposa actual, Patty Smyth. Al contrario de lo que ocurría en las pistas de tenis, aquí, todavía, no se atreve a romper la guitarra cuando esta desafina.

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