lunes, mayo 20, 2024
Google search engine
InicioBaloncestoCopa del ReyEl duelo africano en la Copa que las bandas callejeras, las chicas...

El duelo africano en la Copa que las bandas callejeras, las chicas y la vergüenza pudieron impedir

Petit Niang (Thies, Senegal, 1994) y Viny Okouo (Brazzaville, República Democrática del Congo, 1997) tienen demasiadas cosas en común: la pasión por el baloncesto, la posición de pívot, una edad más o menos similar, una altura muy destacable (2,09 metros el primero; 2,14 el segundo)… Sin embargo, hay dos lazos que se anteponen a cualquier otro: ambos son africanos y se han formado, tanto en el deporte como en la vida, en España.

Madrid, la capital de su segundo hogar, podría ser el escenario de una pequeña gesta este jueves. Que dos baloncestistas del continente vecino puedan compartir pista en el primer partido de la Copa del Rey 2019, que enfrentará al Iberostar Tenerife y al Unicaja Málaga en cuartos de final, ya es algo más habitual de lo que lo era antaño. Pero no por ello la coincidencia, ahora más causalidad que casualidad, deja de tener un valor inmenso.

¿Cómo han llegado hasta aquí los dos protagonistas de este nuevo éxito de la cada vez más pujante (también en la canasta) África? A LA CONTRA ha querido indagar al respecto.


Los herederos


 

A Mamadou Niang no se le olvida cuándo pisó por primera vez una cancha de baloncesto. Fue en un parque, con algunos amigos. «Hice un viaje largo, de seis horas, para ver jugar a la gente a baloncesto por primera vez […] Empecé a crecer mucho y en mi pueblo no había infraestructura para jugar. Mi abuelo (se llaman igual: de ahí el apodo de Petit) me decía ‘Vente aquí, a la ciudad, donde hay gente alta como tú’. Lo intenté. Vi el rollo, el espectáculo, y empezó a gustarme», confiesa a este medio. Dejó atrás el fútbol con 15 años.

Uno más de los que contemplaban a Viny Okouo cuando asistió a su bautismo de fuego con la canasta en un campus organizado por Serge Ibaka. Desde luego, el estreno del interior congoleño fue mucho más embarazoso que el del senegalés: «No sabía ni botar la pelota. Sólo hacía mates, porque era grande. Me escondía detrás de la gente cuando hacían ejercicios de manejo de balón. No sabía nada y la gente se reía de mí. Tenía vergüenza».

Quién diría que Okouo había tonteado con las bandas callejeras tiempo atrás. Profesión de riesgo, más cuando tu padre es policía. «Con 11-12 años, volvía del colegio y me escapaba de casa. Mis padres no me dejaban ir con los niños de mi barrio. No eran malos del todo, pero siempre estaban por ahí y se iban del colegio muchas veces. Eran mis amigos, mis compañeros, y yo iba con ellos. Mi padre trabajaba mucho. Yo no sabía exactamente a qué hora volvía a casa y me iba. Cuando le veía, me escapaba y corría a casa». Las peleas (como espectador y como participante) estaban a la orden del día. Ni los castigos ni estudiar un tiempo lejos de su ciudad natal lograron que Viny dejase de ser incorregible. Sólo lo consiguió el baloncesto.

Un año o dos de entrenamiento en el Congo y una foto que Romaric Belemene (actual jugador del Cafés Candelas Breogán de Lugo) hizo llegar al Unicaja le pusieron de camino a Málaga con 16 años. El motivo que llevó a Niang a las Islas Canarias a la misma edad fue todavía más curioso: «Un agente me vio en un entrenamiento y cuando salí habló conmigo. Me dijo que había venido a buscar chicas para el equipo femenino de Gran Canaria, pero que me había visto y estaba interesado en que hiciera un vídeo para mandárselo al equipo de ACB«. Todo después de participar en un campus y pasarse todo el año practicando con un balón en la cancha de tierra que había en su pueblo. El abuelo de Petit pagó ese campamento y, otra vez, fue decisivo para que su nieto se lanzase a la aventura.

Viny Okouo pudo haberse metido en problemas en las calles de el Congo, pero el baloncesto le sacó de las bandas / Unicaja CB.

Los primeros meses lejos de casa no fueron sencillos para ninguno de los dos. A Niang le llamaron especialmente la atención su primer vuelo y lo diferente que era la gente española. Acostumbrado al clima africano, y por increíble que parezca, llegó a pasar frío en Las Palmas. El choque cultural resultó más brusco en el caso de Okouo. «Al final del primer entrenamiento, mi padre me dijo ‘Joé, es difícil, ¿eh?’. Le respondí que claro que lo era. Cuando la gente empezaba a hablar en español, yo pensaba ‘Joé, este idioma es muy difícil, creo que no voy a poder hablarlo’. Le preguntaba a Romaric qué estaban diciendo y él se reía», apunta. Belemene era el único amigo (y apoyo) que tenía allí.

Poco a poco, la adaptación llegó. Niang se quedó con una de las dos becas en juego (la otra fue para Mouhamed Barro, hoy en el Delteco GBC de San Sebastián; optaban cuatro chicos), pasó cuatro años en el Granca y acabó en el Náutico, filial del Iberostar Tenerife. Nada más llegar a una nueva isla, tras brillar como cadete y júnior poco antes, empezó a entrenar con el primer equipo. Por su parte, Okouo flipó, en sus propias palabras, cuando le comunicaron que compaginaría la LEB Plata (Segunda B) con la dinámica ACB. «Yo no pensaba que iba a llegar. Veía los entrenamientos, el colegio y la rutina (dormir, levantarse, ir a clase, comer y entrenar) como algo muy difícil. Pero me acostumbré a trabajar fuerte y pasó esto», reconoce.

Ahora son gigantes entre gigantes, con títulos como la Champions de la FIBA y la Copa Intercontinental para Niang y la Eurocup (segunda competición europea) para Okouo. Sin olvidar de dónde vienen, aunque a ninguno le faltó de nada en África. Pero tampoco adónde van: la consolidación entre los mejores. Con más o menos minutos de juego, hay una progresión constante. Nunca se deja de aprender, incluso en la élite.

Para muestra, esta anécdota de Petit: «Cuando llegó Txus (Vidorreta), yo tenía un problemón con los sistemas de juego. Me costaban muchísimo. Empecé a estudiar de nuevo: me apuntaba los sistemas en un papel y me los estudiaba al llegar a casa. Veía que con él tenía una oportunidad y que debía hacer lo que fuera para jugar. En Senegal no jugaba y en Gran Canaria no teníamos muchos sistemas en cadete y júnior. Llega alguien que te pone muchos sistemas, que casi cada día te pone uno nuevo… Tenía que ponerme las pilas. Fue algo muy curioso de superar».

Gracias al viaje más rentable de su vida y a estar en el lugar y el momento más oportunos, Mamadou Niang crece a diario en Tenerife / Ángel Pérez.

 


El maestro


 

Aunque Sitapha Savané es un gran referente para Niang y Okouo (compatriota e ídolo del primero), hay otra leyenda del baloncesto africano que brilla más en su imaginario colectivo: Boniface Ndong, el jugador del continente negro con más Copas en su haber durante la era ACB gracias a las dos que ganó en el Barça (2010 y 2011; empatado con el tunecino Salah Mejri, que las levantó con el Madrid en 2014 y 2015).

Ndong (Mbour, Senegal, 1977) también destacó en Unicaja, en cuyo cuerpo técnico trabaja ahora. Por tanto, tutela a Viny Okouo desde que llegó. «Me ayuda con el baloncesto, pero también con lo de fuera: cómo comer, el qué, qué no hay que hacer… Para los africanos que hemos empezado a jugar tarde (con 14 o 15 años), tener a un tío como Boni es lo más importante. Él ha jugado mucho a baloncesto y es una de las leyendas de este deporte en África. Yo he progresado mucho porque Unicaja le fichó para entrenarnos a los pívots. Desde LEB Plata, he sabido hacer muchas cosas gracias a él», cuenta su pupilo.

El mito senegalés no duda al opinar sobre Okouo: «Creo que va a ser un jugador de baloncesto importante. La cuestión es cuánto tiempo va a necesitar para lograrlo. Tiene un cuerpo privilegiado y pienso que si sigue trabajando va a mejorar. Dónde llegue dependerá de él». Tampoco duda cuando se le pregunta sobre su compatriota Niang: «Tiene un juego muy atlético, me recuerda un poco al mío. Pienso que va a ir siempre a más. Cada año mejora su cuerpo, tiene más experiencia y más importancia en el Tenerife. Pienso que va a ser un jugador determinante en la ACB en los próximos años».

Boniface Ndong es el jugador africano con más Copas del Rey (2). Ahora trabaja como entrenador en Unicaja.

Pocos como Ndong tienen tan claro cómo actuarán Niang y Okouo, amigos fuera de la pista, si les toca enfrentarse este jueves. «Seguramente se lanzarán algunas bromas. Pero al final es trabajo. Si coinciden, van a luchar a muerte. Hay que disfrutar. Es lo bonito del baloncesto: competir y las amistades después», asegura el mentor. ¿Qué aconseja a las dos jóvenes promesas? «Tienen que intentar trabajar más que todo el mundo: tener disciplina y hambre. Al final, el mejor en el deporte es el que trabaja más. Eso no puede faltar».

Petit y Viny lo saben. Por eso quieren que otros, en África, puedan gozar de oportunidades como las suyas. «Que se vaya allí a buscar jugadores y que se ayude a los que vienen a España. El tema de los estudios es muy importante para ellos, hay que insistirles mucho en eso. Esto es algo que se puede mejorar. Todos no van a llegar a jugar en ACB o LEB Oro (Segunda División), con un salario que te pueda mantener. Si pueden seguir con el básket, que sigan. Y si no, que tengan estudios para poder hacer algo con su vida. Traer aquí a alguien sin estudios y que nadie le ayude con ese tema es un riesgo», pide, a la par que advierte, Niang.

«En el Congo hay ligas, pero no son como aquí. Me gustaría hacer cosas allí. Vamos a intentar llevar equipaciones, balones, entrenadores que pueden ayudar a mejorar a la gente de allí… De hecho, este año voy a hacer un campus con Romaric Belemene para que los niños crean que, con trabajo, ellos pueden llegar a donde lo hemos hecho nosotros», aporta, por su parte, Okouo. El objetivo está claro: que los jugadores del futuro tengan un espejo en el que mirarse tan ejemplar como lo fue Ndong, entre otros, para los protagonistas del duelo africano en la Copa. La buena noticia es que los cimientos de ese logro ya empiezan a construirse. Y con solidez.

Millán Cámara
Millán Cámara
Crecí soñando con contar las gestas de Gasol, Nadal y Contador. El sueño se hizo realidad, sobre todo en las canchas. Años después, pisé unas cuantas, conté las historias de sus habitantes y descubrí que los deportistas, aunque no lo parezca, también son de carne y hueso. Eso sí, nunca se deja de soñar. Ni de aprender. E ir a la contra, marcar la diferencia, nunca está de más
RELATED ARTICLES

3 COMENTARIOS

  1. […] “África tiene un potencial enorme en baloncesto. Hay que ver cómo son físicamente los jugadores. Incluso con una mala alimentación, tienes dos metros y pico en un tío. No tienen la envergadura de un negro americano, pero a los africanos les veo un futuro y un presente muy interesante. En España y donde vayan“, augura. Antes de despedirse, y con la ilusión de una posible sorpresa de Estudiantes en la Copa, Baby lanza un consejo a los jóvenes talentos de su continente: “Para que lleguen a donde deben llegar, tienen que respetar lo que les digan sus entrenadores y ser muy serios con su club”. Palabra de leyenda. […]

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -
Google search engine

Most Popular

Recent Comments

Perikorro en Con contundencia
Alberto Patiño Varela en Los antimadridistas
Xavi Verger en Vinicius saca el cañón
Perikorro en Vivos con Fati-ga
Perikorro en La del Pirata bueno
Diego en Los sufridores
Diego en Viva el rey
Juan De Dios Luna Cijanes en La posesión y los tulipanes
Perikorro en Minority Report
Dr en Las viudas
Diego en Las viudas
Perikorro en Las viudas
Perikorro en Gaspartismo Reloaded
Diego en Viva la Vuelta
Dr en Viva Irlanda
Diego en Viva Irlanda
Diego en Decíamos ayer
Diego en Paz y amor
Dr en Paz y amor
Diego en Paz y amor
Diego en Vuela Supermán
Diego en Vuela Supermán
Diego en El trampolín
Perikorro en Salvar a Barrabás
Coral en Truman
Jose Avellaneda Perez en Los ídolos
María en Calles vacías
Amiguel en El pendejo de turno
Silvia Nebreda en Palabras y lágrimas
Manitu69 en This is Atleti
Alejandro Rincón Rubio en ¿Es Jovic un mediapunta?
Diego A. en Elogio de la locura
Juan De Dios Luna Cijanes en Efectividad máxima
Alfrez en Oda al populismo
Alfrez en Oda al populismo
Diego en Oda al populismo
Manitu69 en Oda al populismo
Fiodor Dostoievski en ¿Suerte o talento?
EUGENIO JORDAN en El cisne blanco
Frank Terraces en Historia del segundo Atleti
Hassandudeim en Historia del segundo Atleti
Perikorro en Aquí un Zidanista
Hassansudeim en Fichar a Descartes
Frank Terraces en Fichar a Descartes
Michael en Nacho y la tristeza
Irene García en Entre cero y nada
Roberto Gómez González en Entre cero y nada
Hassansudeim en Primeras impresiones
Rafael Sánchez Sánchez en Correa, Oblak y feliz año nuevo
Juanma Jiménez en Sólo fútbol
Jules en Sólo fútbol
Che en Trigo limpio
Gracias Faubert en Trigo limpio
Hassansudeim en Trigo limpio
Xabier en Trigo limpio
Juan carlos en Trigo limpio
Óscar Laguna en Ansiedad
Juan De Dios Luna Cijanes en El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos
Joan Del Valle en El tamaño importa (y mucho)
Jose Carlos Torrenova Lozano en Mucho más importante que todo eso
Pascual Vicente Martínez Gimeno en Dos años A La Contra
Yessy arreola en El encanto de los Nicas
Julie Bello Abaunza en El encanto de los Nicas
Vicente Martin-Pozuelo Cantos en Good Bye, Lenin!
yerry en Don Cenizo
IGWT en Relatividad
Manitu69 en Hacerse viejo
Tony en Don Cenizo
Juan De Dios Luna Cijanes en Grandes éxitos de ayer y hoy
Esuardo en Don Cenizo
Juan De Dios Luna Cijanes en Victoria sin identidad
Frank Terraces en Bendita normalidad
Francisco en Victoria sin identidad
Julián Martín Fernández en Rodrygo hace viejo a Vinicius
J. J. Creamer en Los héroes de Bowie
Joselito en Éxito sin cimientos
Juan de Dios Luna Cijanes en Ansufatización
Juan De Dios Luna Cijanes en El ciclismo se ablanda
Frank Terraces en Desapego
Juan De Dios Luna Cijanes en Movistar no se rinde
Juan de Dios Luna Cijanes en Queremos tanto a Roglic
Frank Terraces en Hace dos meses
Juan De Dios Luna Cijanes en Nada por aquí, Neymar por allá
Juan De Dios Luna Cijanes en Hoy me he acordado de Lucho Herrera
Juan De Dios Luna Cijanes en Un colombiano en la luna
Juan De Dios Luna Cijanes en El Tour se achica ante Bernal
Juan de Dios Luna Cijanes en Bernal rompe el cielo
Juan De Dios Luna Cijanes en Bernal quiere el Tour
Eberhard Torres Calderón en Cuarenta años de La vida de Brian
Juan De Dios Luna Cijanes en Pinot quiere el Tour y Mikel Landa no se rinde
Frank Terraces en El Atlético más merengue
Juan De Dios Luna Cijanes en La suerte dispara contra Landa
Diego en El fugitivo
Diego en Sopor de France
Juan De Dios Luna Cijanes en El Talento Desperdiciado I: George Best
Juan De Dios Luna Cijanes en Friedenreich: Pelé antes de Pelé
Frank Terraces en La Feria de la Carne
Frank Terraces en El altar de Pérgamo
Juan De Dios Luna Cijanes en Ni cinco de bola
José Antonio Gutiérrez en No cambies tus sueños, cambia el mundo
Antonio Lopez Lobeto en Los doce trabajos de Hércules
Francisco Pedrajas Raya en Ramos-Florentino: Pimpinela en el Madrid
Antonio Lopez Lobeto en Mi pájaro es mejor que el tuyo
Stockton en Bon voyage
Juan De Dios Luna Cijanes en El problema del Barça es el relato
Perikorro en Tantas mareas, marean
Perikorro en No me gusta el cricket
Carmelo en La venda ya cayó
Antonio Jesús Zarza Moreno en ¿Marino o submarino?
Lorenzo Dominguez Sanchez en Gracias, Florentino
Joaquín en Camino a Vitoria
Robert Lee en El que se va, ya no es
victor martín marron en Quiten de ahí a esa loca
Martín Vallejo platero en El borde de la piscina
Diego en Gracias, Johan
jose antonio medrano en Gracias, Johan
Jorge Florido en Gracias, Johan
Javier en Gracias, Johan
Esteban en Gracias, Johan
Fran en Gracias, Johan
5contraelcalvo en Esperando a Zidane
Perikorro en Esperando a Zidane
Elaine Cristina en Casillas, el homenaje pendiente
Tomás Luis de Victoria en No, lo ponemos todo al centro
Tomás Luís de Victoria en Casillas, el homenaje pendiente
Lucas en Benzema FC
Carlos Antonio Suárez fornelino en Jugarse «nada»
Antonio Lopez Lobeto en Siete equipos para tres descensos
Víctor Raúl Valladares en El Real Madrid se queda solo
IÑAKI ASENSIO CALATAYUD en Ter Stegen, el portero de la T-10
José Ramón García en Ilusión en el nuevo White Hart Lane
JOSE ANTONIO FERNANDEZ PLAZA en Héctor del Mar, tal como éramos
Lucas en Oh, capitán
José Luis Heras en Usted tiene el faro roto
Juan J Rodriguez en Usted tiene el faro roto
Jairo Castillo en El Madrid de la triste figura
Rod en Au revoir
Cristian Galván en Motociclismo e hipocresía
Hassansudeim en La trampa perfecta
Juan De Dios Luna Cijanes en La trampa perfecta
Antonio Lopez Lobeto en Cuestión de fe
Martín Vallejo platero en Marcó Isco, ganó Zidane
Eliseo en Vuelve Zidane
Juan De Dios Luna Cijanes en La esperanza
Juan de Dios Luna Cijanes en La muerte del emperador
Maria Jose en Tropismo
María Jesús en Tropismo
Antonio Lopez Lobeto en El amor no siempre gana
SanEmeterio For Atle en Bienvenidos al espectáculo de minstrel
Elaine Cristina en El empate perfecto
Sergio Alberruche en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Sergio Alberruche en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Sergio Alberruche en La revancha perpetua
Antonio Lopez Lobeto en Al límite de la filosofía
Juan de Dios Luna Cijanes en La ley del mínimo esfuerzo
Antonio Lopez Lobeto en Milagro Kvitova
Carlos Leo Castellanos en Cristiano ya no va de farol
Marcos Da Silva en El tamaño importa (y mucho)
Antonio Lopez Lobeto en Promesas que todavía lo son
Gustavo Del río manzano en Quince años sin el mejor: Chava Jiménez
ROSA MARIA cuesta guerrero en A propósito de Laura
Irene García en Vidrio roto
AA - Rod en Vidrio roto
Juan Luna Cijanes en Solari y la teoría del melón
Antonio Lopez Lobeto en El valor de las palabras
Raúl Ávila en El traje de toda la vida
Miguel Morán en Godín es El Cid Campeador
Ricardo Moreno Castillo en La adolescencia duele
Aminie Filippi en La adolescencia duele
Miguel Angel Hidalgo Mena en Historia de un superviviente
Alfrez en Por los cojones
Paulino en Por los cojones
ROSA MARIA cuesta guerrero en La adolescencia duele
Luis Miguel en Y el presidente, ¿qué?
Oscar Redondo Callado en Tour 2019: Un espanto de recorrido
Santiago Peraza en A LA CONTRA, primer aniversario
Teddy Sagarrasantos@hotmail.com en Bienvenidos al mágico mundo de Oz