jueves, julio 25, 2024
Google search engine
InicioFútbolEl barrio contra la ciudad

El barrio contra la ciudad

El St. Pauli juega los derbis contra el Hamburgo, pero su principal rival es el Hansa Rostock. En uno de los duelos más recordados, el futbolista alemán de origen kurdo Deniz Naki, sancionado de por vida por la Federación Turca de Fútbol después de criticar en redes sociales la política del gobierno de Erdogan contra el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, celebró un gol frente a los ultras de ideología neonazi del Hansa haciendo el gesto de cortar el cuello con su dedo pulgar. La ciudad de Rostock, ubicada a 150 kilómetros del barrio portuario de Hamburgo, es el epicentro de la extrema derecha que amenaza con volver a azotar Alemania. Por el contrario, decir que el St. Pauli es un club progresista es quedarse muy corto y, probablemente, ofenda a los aficionados de un equipo que deja el Més que un club del Barça en un simple eslogan publicitario.

Ver un partido en el estadio Millerntor (antes conocido como Wilhelm Koch, presidente del equipo por casi cuatro décadas hasta que se descubrió que había sido militante del partido nazi), es adentrarse en una realidad paralela al fútbol moderno de nuestros días. Un lugar en el que los refugiados son bienvenidos y cantan canciones de punk junto a comunistas, anarquistas, okupas o trabajadores del puerto disfrazados de prostitutas. De hecho, en 2014, el conjunto hamburgués apadrinó al FC Lampedusa, una plantilla conformada exclusivamente por refugiados de la región. El St. Pauli es un club que, desde 1991, se reconoce como antifascista, antirracista y antisexista en sus estamentos oficiales. “Fuimos de los primeros equipos en promover este tipo de acciones antirracistas y antihomofóbicas hace 25 años, algo que era y es totalmente inusual dentro del mundo del fútbol”, dijo el jefe de la hinchada del club, Sven Brux, en una entrevista a la CNN.

Los aficionados del St. Pauli juegan un papel fundamental en la toma de decisiones del equipo. En 2002, obligaron a la directiva a retirar la publicidad de la revista Maxim que se había colocado en el estadio al considerar que esta iba contra el feminismo. Conocidos como el club pirata por la tradición de piratería en el mar del Norte, los hinchas del St. Pauli adoptaron como imagen identificativa la clásica calavera corsaria junto a dos huesos cruzados. “Los huesos son los símbolos de los pobres y nosotros representamos a ese grupo de personas que se opone a la opulencia de los clubes poderosos, como el Bayern de Múnich”, escribió en el blog oficial del equipo el aficionado Erik Hauth. Además de estas banderas negras, y otras con el rostro del Che Guevara, en las gradas del Millerntor podemos ver pancartas con mensajes como: “No hay fútbol para los fascistas” o “Los refugiados son bienvenidos”. “Hace poco quisieron instalar una estación de policía dentro del estadio. Nos opusimos con fuerza. Somos una hinchada antisistema. Terminamos construyendo un museo”, escribió también Hauth.

El club fue presidido entre 2002 y 2010 por Corny Littmann, un empresario abiertamente homosexual y defensor de la causa LGTB. Es más, dentro del campo del St. Pauli existe un gran dibujo de dos hombres besándose apasionadamente bajo el lema de “Lo único que importa es el amor”. El presidente desde 2014 es Oke Göttlich, nacido en Hamburgo y aficionado del equipo, que, entre otras medidas, anunció el año pasado la producción de miel dentro del campo para preservar la población de abejas del mundo. Además, el St. Pauli recaudó dinero para instalar dispensadores de agua potable en algunas escuelas de Cuba y, en 2006, año de Mundial en Alemania, organizó una Copa del Mundo alternativa con selecciones no reconocidas oficialmente por la FIFA, como el Tíbet, Groenlandia o Gibraltar, y que terminó ganando la República Turca del Norte de Chipre. Por no remontarnos 30 años atrás, cuando el equipo viajó a Nicaragua para jugar un partido en apoyo a la revolución sandinista.

El derbi que enfrenta a Hamburgo y St. Pauli en el Imtech Arena será también un déjà vu para todos esos antiguos aficionados del dinosaurio del fútbol alemán que, a mediados de los años 80, se cambiaron de acera para animar al conjunto modesto y peleón de la ciudad. La transformación social del St. Pauli no llegaría hasta esa década, cuando el club prohibió toda “actividad de tipo fascista o de ultraderecha” como forma de rechazo a la oleada de movimientos de inspiración fascista y violencia hooligan que estaban azotando Europa y que, en 1985, se materializaron con la tragedia de Heysel, en la que murieron 39 personas a causa de una avalancha de aficionados antes de la final de la Copa de Europa entre Liverpool y Juventus. Algunos hinchas del Hamburgo, hartos de la cada vez mayor proliferación de símbolos de extrema derecha en el estadio, comenzaron a apoyar al equipo del barrio junto a algunos de los sectores más desfavorecidos de la ciudad. En la primera mitad del siglo pasado, el St. Pauli, que ni mucho menos nació revolucionario, como la práctica totalidad de los equipos alemanes, había acatado los dictámenes del III Reich

El fenómeno St. Pauli, como muy bien reflejan Carles Viñas y Natxo Parra en su libro St. Pauli. Otro fútbol es posible, ha llegado a seducir a más de 20 millones de aficionados (se estima que existen 600 peñas a lo largo del mundo) que buscan un fútbol con la esencia de lo clásico, más añejo, alejado de la mercadotecnia que impera hoy en día. También es evidente que, sin esa libertad de mercado tantas veces criticada, sería imposible que la venta de merchandising del club ascendiese a unas cifras cercanas a los 10 millones de euros. Resulta bastante paradójico que la némesis del sistema futbolístico actual no se entienda sin el auge del fútbol moderno.

El St. Pauli fue fundado en 1910 por estibadores portuarios de uno de los barrios más importantes de Hamburgo. De hecho, la camiseta tradicional del club es de color marrón en referencia al color de los monos de trabajo que utilizaban los fundadores. El St. Pauli siempre tuvo una vocación barrial y, a lo largo de su vida, ha ido saltando de división en división sin grandes hazañas deportivas por el camino. A diferencia de sus vecinos del Hamburgo, el club hegemónico de la ciudad y, hasta hace unos meses, el único en la historia de Alemania en haber disputado todas las ediciones de la Bundesliga. Para el Hamburgo, campeón de Europa en los años 80 y considerado como uno de los grandes del fútbol europeo, jugar un partido contra un barrio de la ciudad a la que da nombre el equipo es sintomático de lo mal que han hecho las cosas en los últimos tiempos. Por el contrario, en el museo del St. Pauli, donde lo importante no es ganar sino ser fiel a unos ideales de clase, se puede leer: “Nosotros no tenemos objetos de plata que mostrar. Pero tenemos una historia que contar. La increíble historia de un club que se convirtió en uno de los más famosos de Europa. Sin tener mucho dinero. Sin grandes trofeos”.

Artículo anterior
Artículo siguiente
RELATED ARTICLES

3 COMENTARIOS

  1. […] El fin de semana del 3 de diciembre de 2016, los capitanes de varios equipos de Primera división como Rayo Vallecano, Leganés, Sevilla, Eibar o Las Palmas saltaron al campo luciendo brazaletes con la bandera del arcoíris. Esta fue una propuesta de la revista Panenka para concienciar al mundo del fútbol en la lucha contra la homofobia. En el caso concreto del Rayo, su segunda equipación durante toda la temporada 2015/16 fue una camiseta con los colores del arcoíris cubriendo la tradicional franja roja. En Alemania, estadios como el del St. Pauli se han declarado abiertamente ambientes gay friendly. […]

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -
Google search engine

Most Popular

Recent Comments

Perikorro en Con contundencia
Alberto Patiño Varela en Los antimadridistas
Xavi Verger en Vinicius saca el cañón
Perikorro en Vivos con Fati-ga
Diego en Los sufridores
Diego en Viva el rey
Juan De Dios Luna Cijanes en La posesión y los tulipanes
Perikorro en Minority Report
Dr en Las viudas
Diego en Las viudas
Perikorro en Las viudas
Perikorro en Gaspartismo Reloaded
Diego en Viva la Vuelta
Dr en Viva Irlanda
Diego en Viva Irlanda
Diego en Decíamos ayer
Diego en Paz y amor
Dr en Paz y amor
Diego en Paz y amor
Diego en Vuela Supermán
Diego en Vuela Supermán
Diego en El trampolín
Perikorro en Salvar a Barrabás
Coral en Truman
Jose Avellaneda Perez en Los ídolos
María en Calles vacías
Amiguel en El pendejo de turno
Silvia Nebreda en Palabras y lágrimas
Manitu69 en This is Atleti
Alejandro Rincón Rubio en ¿Es Jovic un mediapunta?
Diego A. en Elogio de la locura
Juan De Dios Luna Cijanes en Efectividad máxima
Alfrez en Oda al populismo
Alfrez en Oda al populismo
Diego en Oda al populismo
Manitu69 en Oda al populismo
Fiodor Dostoievski en ¿Suerte o talento?
EUGENIO JORDAN en El cisne blanco
Frank Terraces en Historia del segundo Atleti
Hassandudeim en Historia del segundo Atleti
Perikorro en Aquí un Zidanista
Hassansudeim en Fichar a Descartes
Frank Terraces en Fichar a Descartes
Michael en Nacho y la tristeza
Irene García en Entre cero y nada
Roberto Gómez González en Entre cero y nada
Hassansudeim en Primeras impresiones
Rafael Sánchez Sánchez en Correa, Oblak y feliz año nuevo
Juanma Jiménez en Sólo fútbol
Jules en Sólo fútbol
Che en Trigo limpio
Gracias Faubert en Trigo limpio
Hassansudeim en Trigo limpio
Xabier en Trigo limpio
Juan carlos en Trigo limpio
Óscar Laguna en Ansiedad
Juan De Dios Luna Cijanes en El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos
Joan Del Valle en El tamaño importa (y mucho)
Jose Carlos Torrenova Lozano en Mucho más importante que todo eso
Pascual Vicente Martínez Gimeno en Dos años A La Contra
Vicente Martin-Pozuelo Cantos en Good Bye, Lenin!
yerry en Don Cenizo
IGWT en Relatividad
Manitu69 en Hacerse viejo
Tony en Don Cenizo
Juan De Dios Luna Cijanes en Grandes éxitos de ayer y hoy
Esuardo en Don Cenizo
Juan De Dios Luna Cijanes en Victoria sin identidad
Frank Terraces en Bendita normalidad
Francisco en Victoria sin identidad
Julián Martín Fernández en Rodrygo hace viejo a Vinicius
J. J. Creamer en Los héroes de Bowie
Joselito en Éxito sin cimientos
Juan de Dios Luna Cijanes en Ansufatización
Juan De Dios Luna Cijanes en El ciclismo se ablanda
Frank Terraces en Desapego
Juan De Dios Luna Cijanes en Movistar no se rinde
Juan de Dios Luna Cijanes en Queremos tanto a Roglic
Frank Terraces en Hace dos meses
Juan De Dios Luna Cijanes en Nada por aquí, Neymar por allá
Juan De Dios Luna Cijanes en Hoy me he acordado de Lucho Herrera
Juan De Dios Luna Cijanes en Un colombiano en la luna
Juan De Dios Luna Cijanes en El Tour se achica ante Bernal
Juan de Dios Luna Cijanes en Bernal rompe el cielo
Juan De Dios Luna Cijanes en Bernal quiere el Tour
Eberhard Torres Calderón en Cuarenta años de La vida de Brian
Juan De Dios Luna Cijanes en Pinot quiere el Tour y Mikel Landa no se rinde
Frank Terraces en El Atlético más merengue
Juan De Dios Luna Cijanes en La suerte dispara contra Landa
Diego en El fugitivo
Diego en Sopor de France
Juan De Dios Luna Cijanes en El Talento Desperdiciado I: George Best
Juan De Dios Luna Cijanes en Friedenreich: Pelé antes de Pelé
Frank Terraces en La Feria de la Carne
Frank Terraces en El altar de Pérgamo
Juan De Dios Luna Cijanes en Ni cinco de bola
José Antonio Gutiérrez en No cambies tus sueños, cambia el mundo
Antonio Lopez Lobeto en Los doce trabajos de Hércules
Francisco Pedrajas Raya en Ramos-Florentino: Pimpinela en el Madrid
Antonio Lopez Lobeto en Mi pájaro es mejor que el tuyo
Stockton en Bon voyage
Juan De Dios Luna Cijanes en El problema del Barça es el relato
Perikorro en Tantas mareas, marean
Perikorro en No me gusta el cricket
Carmelo en La venda ya cayó
Antonio Jesús Zarza Moreno en ¿Marino o submarino?
Lorenzo Dominguez Sanchez en Gracias, Florentino
Joaquín en Camino a Vitoria
Robert Lee en El que se va, ya no es
victor martín marron en Quiten de ahí a esa loca
Martín Vallejo platero en El borde de la piscina
Diego en Gracias, Johan
jose antonio medrano en Gracias, Johan
Jorge Florido en Gracias, Johan
Javier en Gracias, Johan
Esteban en Gracias, Johan
Fran en Gracias, Johan
5contraelcalvo en Esperando a Zidane
Perikorro en Esperando a Zidane
Elaine Cristina en Casillas, el homenaje pendiente
Tomás Luis de Victoria en No, lo ponemos todo al centro
Tomás Luís de Victoria en Casillas, el homenaje pendiente
Lucas en Benzema FC
Carlos Antonio Suárez fornelino en Jugarse «nada»
Antonio Lopez Lobeto en Siete equipos para tres descensos
Víctor Raúl Valladares en El Real Madrid se queda solo
IÑAKI ASENSIO CALATAYUD en Ter Stegen, el portero de la T-10
José Ramón García en Ilusión en el nuevo White Hart Lane
JOSE ANTONIO FERNANDEZ PLAZA en Héctor del Mar, tal como éramos
Lucas en Oh, capitán
José Luis Heras en Usted tiene el faro roto
Juan J Rodriguez en Usted tiene el faro roto
Jairo Castillo en El Madrid de la triste figura
Rod en Au revoir
Cristian Galván en Motociclismo e hipocresía
Hassansudeim en La trampa perfecta
Juan De Dios Luna Cijanes en La trampa perfecta
Antonio Lopez Lobeto en Cuestión de fe
Martín Vallejo platero en Marcó Isco, ganó Zidane
Eliseo en Vuelve Zidane
Juan De Dios Luna Cijanes en La esperanza
Juan de Dios Luna Cijanes en La muerte del emperador
Maria Jose en Tropismo
María Jesús en Tropismo
Antonio Lopez Lobeto en El amor no siempre gana
SanEmeterio For Atle en Bienvenidos al espectáculo de minstrel
Elaine Cristina en El empate perfecto
Sergio Alberruche en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Sergio Alberruche en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Sergio Alberruche en La revancha perpetua
Antonio Lopez Lobeto en Al límite de la filosofía
Juan de Dios Luna Cijanes en La ley del mínimo esfuerzo
Antonio Lopez Lobeto en Milagro Kvitova
Carlos Leo Castellanos en Cristiano ya no va de farol
Marcos Da Silva en El tamaño importa (y mucho)
Antonio Lopez Lobeto en Promesas que todavía lo son
Gustavo Del río manzano en Quince años sin el mejor: Chava Jiménez
ROSA MARIA cuesta guerrero en A propósito de Laura
Irene García en Vidrio roto
AA - Rod en Vidrio roto
Juan Luna Cijanes en Solari y la teoría del melón
Antonio Lopez Lobeto en El valor de las palabras
Raúl Ávila en El traje de toda la vida
Miguel Morán en Godín es El Cid Campeador
Ricardo Moreno Castillo en La adolescencia duele
Aminie Filippi en La adolescencia duele
Miguel Angel Hidalgo Mena en Historia de un superviviente
Alfrez en Por los cojones
Paulino en Por los cojones
ROSA MARIA cuesta guerrero en La adolescencia duele
Luis Miguel en Y el presidente, ¿qué?
Oscar Redondo Callado en Tour 2019: Un espanto de recorrido
Santiago Peraza en A LA CONTRA, primer aniversario
Teddy Sagarrasantos@hotmail.com en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Conchita Minguez en Cinco apuntes para seis carreras
<