sábado, julio 13, 2024
Google search engine
InicioFútbolEl calcio, una cuesta abajo que viene de lejos

El calcio, una cuesta abajo que viene de lejos

Corría el año 2009 cuando le pregunté a Osvaldo Croci, catedrático de ciencias políticas y relaciones internacionales en la Memorial University de Terranova (Canadá) si quería colaborar en un proyecto que tenía entre manos. Se trataba de un libro sobre la transformación del fútbol Europeo desde los años 90. Osvaldo es un excelente académico y me honra también poder contarlo como amigo. Italiano de pura cepa, se mudó a Canadá hace ya muchos años y allí ha desarrollado su prestigiosa carrera docente. En una combinación un tanto extraña, Osvaldo es seguidor del Leeds United y del S.S. Sambenedettese Calcio, un pequeño club fundado en 1923 en San Benedetto del Tronto, ciudad a orillas del Adriático entre Pescara y Ancona. El Sambenedettese milita actualmente en la Serie C italiana y Osvaldo, que no tiene canales para ver la Serie A en su paquete de televisión por cable, sin embargo sí se ha suscrito a un servicio de internet para poder ver la Serie C y a su “Samb”.

Por suerte para mí, Osvaldo aceptó la invitación y escribió un capítulo sobre el fútbol italiano. En 2011 el proyecto llegó a buen puerto y se publicó el libro, con Manchester University Press, bajo el título The Transformation of European Football (La transformación del fútbol europeo). El libro lo forman un total de 14 capítulos, diez de los cuales están dedicados a analizar los cambios en sendos países europeos. Entre esos capítulos se incluye, por supuesto, el de Osvaldo Croci sobre Italia. Nada más recibir su primer borrador, me llamó la atención el título “Italia, ¿la menor de las grandes ligas?”. En el capítulo básicamente Osvaldo Croci argumentaba que el fútbol italiano, otrora gran poder del continente, había empezado un marcado declive que no sólo no era circunstancial, sino que se debía a motivos estructurales y era difícil de parar.

Aquel primer borrador del capítulo de Osvaldo Croci fue una llamada de atención. Para alguien como yo, cuyos primeros recuerdos de fútbol en la infancia incluyen a Italia ganando el Mundial 82 al lado de mi casa madrileña, y cuya adolescencia se pasó maravillada por el poderío del AC Milan de Gullit, Van Basten y Sacchi, Italia era casi invencible en términos futbolísticos. Da igual que sean clubes o la selección. Ni qué decir tiene, que el Mundial de 1994 solo ayudó a profundizar aún más esa creencia.

Sin embargo, para cuando el libro por fin llegó a las librerías, en 2011, España había derrotado a Italia en la Eurocopa de 2008 y había ganado el Mundial de Suráfrica, en el que Italia quedó eliminada, última de un grupo con Paraguay, Eslovaquia y Nueva Zelanda en el que sólo consiguió dos empates. ¿Podría ser que Osvaldo tuviera razón?

Desde entonces, no he parado de mirar con interés al fútbol italiano. No es mi principal área de especialidad académica, pero la curiosidad y la deformación profesional son insuperables. Y cada vez que he tenido ocasión he debatido con Osvaldo sobre ello. Incluso ayer, tras finalizar el partido en San Siro, intercambiamos mensajes “ambos sabíamos que esto iba a pasar”, fue su respuesta final.

¿Qué le está pasando al fútbol italiano, entonces? Los indicadores del problema estaban ahí para quien quisiera verlos. El primero, y quizás más importante, en Italia cada vez se va menos al fútbol. La media de espectadores de los partidos de la Serie A entre 2000 y 2008 fue de 23.206, mientras que en la década anterior era de 30.994 y entre 1980 y 1989 se llegó a 32.422 espectadores por partido. En 2006, con la Juventus descendida en Serie B por amaño de partidos, la media de espectadores por partido fue de 18.756. La recuperación de la Juventus ha ayudado un poco a la Liga económica y deportivamente, pero la realidad es que la media de espectadores del fútbol italiano se encuentra en niveles similares a los años 60.

Vemos pues, que hay una pérdida de interés por parte de los aficionados, algo que se refleja también en las decrecientes audiencias televisivas que registra la Serie A en Italia. Como colofón, uno de los datos que más me ha impresionado en toda mi carrera académica. En 2014 diseñamos una encuesta de hábitos futbolísticos en nueve países europeos (Austria, Dinamarca, Alemania, Francia, Italia, Polonia, España, y Turquía) como parte del Proyecto FREE, financiado por la Comisión Europea. En dicha encuesta preguntamos “En general, ¿cómo calificaría su nivel de interés por el fútbol?”. En Italia un 32,1% de los encuestados contestaron “No me interesa en absoluto” y un 25,9% contestó “No me interesa”. Puesto que la encuesta fue elaborada de manera telefónica y con una muestra representativa de todo el país (margen de error de un 3,4%), podemos decir sin miedo a equivocarnos que a un 58% de la población italiana en 2014 no le interesaba el fútbol. La media de no interés en el fútbol de los nueve países encuestados fue de 48,05%. Es decir Italia está diez puntos por encima de la media. El contraste es aún más evidente si lo comparamos con Reino Unido (36,8% de no interesados), España (40,6%), Alemania (44,4%) o incluso Dinamarca (40,7%).

Cuando recibimos los datos de la encuesta, ese 58% de italianos no se me borró durante el resto del proyecto. Investigamos mucho más, pero para mí, de nuevo, fue algo revelador. ¿Cómo es posible que un país que yo suponía loco por el calcio sea el que menos se interesa en él de nuestra encuesta? Una vez más, para un hijo futbolístico de los 80 y los 90, algo no encajaba. Pero esta es la realidad del fútbol en Italia. Puede que la Juventus lo haya maquillado a nivel de clubes últimamente, pero no hay dato que haya pasado por delante de mis ojos desde que Osvaldo me los abrió en 2009 que no indicase un claro y constante declive.

Empezamos por el número de espectadores y el interés general, pero esto se traduce en reducción de ingresos. La Liga italiana se ha visto superada por la Bundesliga y la Liga Santander en ingresos totales. Según el anuario financiero del fútbol europeo publicado por Deloitte en 2017 (con datos de la temporada 2015-2016), la Serie A es la cuarta liga en ingresos con 1.917 millones de euros. Por delante están la liga española (2.437 millones de euros), la Bundesliga (2.712 millones) y la Premier League (4.865 millones). El nivel de ingresos medio por club en la Serie A es de 96 millones de euros, mientras que en la liga española es de 122 millones, la Bundesliga 151 y, por supuesto en la Premier League se dispara hasta los 243 millones. Finalmente, la asistencia a los estadios no se ha recuperado desde 2008. Según Deloitte, en la temporada 2015-2016 asistieron una media de 21.680 espectadores por partido a la Serie A, aproximadamente 2.000 menos de media por partido que en 2008. Como comparación, valga que la media de asistencia por partido en la Liga española fue de 27.626, en la Premier 36.490 y en la Bundesliga 42.420.

En definitiva, los datos de 2017 dejan claro que el declive del fútbol italiano no solo no ha parado, sino que continúa. Con esta falta de interés por parte del público, los ingresos se resienten. No sólo en taquilla, sino también en patrocinio, marketing y, llegado el caso, también en derechos de televisión. Puesto que hay menos gente interesada en ver fútbol, las televisiones pagarán menos por los derechos. Es la ley de la oferta y la demanda.

En el terreno de juego, como decía, la Juventus ha maquillado algunos resultados. Pero si miramos a más largo plazo también encontramos un descenso en el coeficiente UEFA, en el que por unos años Alemania superó a Italia, si bien los transalpinos han recuperado ahora la tercera plaza, por detrás de España e Inglaterra. En la clasificación de la FIFA, que mide los resultados del equipo nacional, Italia es actualmente decimoquinta. Ha recuperado un puesto desde 2016, año en el que finalizó en decimosexta posición. En 2009, cuando recibí el capítulo de Osvaldo para el libro, Italia era cuarta y en 2006, como campeona del mundo, ocupó el segundo puesto. Es casi imposible encontrar un dato, de cualquier naturaleza, que no apunte a una evolución negativa del calcio desde 2006 y, sobre todo, desde 2008.

Los motivos de esta cuesta abajo, sin frenos, del fútbol italiano son varios. Quienes lo han estudiado suelen citar tres sobre todo. Primero y más importante, la pérdida de confianza de los aficionados causada por los constantes escándalos de corrupción. Ha pasado muchas veces en varias partes del planeta. Si los aficionados no confían en la limpieza de la competición, la abandonarán. Este es un aviso para navegantes en muchas ligas europeas. Yo tampoco me hubiese creído en los 90 que el fútbol italiano pudiese bajar al nivel en el que se encuentra. Pero puede pasar. Gigantes más grandes han caído tras perder la confianza de su público. Fuera del deporte, un nombre como Nokia siempre es bueno recordarlo. Segundo, los estadios italianos, propiedad casi todos de los ayuntamientos, no se han renovado desde Italia 1990. Son viejos, incómodos y poco seguros. La gente no quiere ir al fútbol porque no disfruta. Unido a ello, ha habido claros problemas de violencia que no han ayudado y que se han agravado debido al estado de los estadios. Además, como los clubes no son dueños de sus estadios se ven privados de una muy importante fuente de ingresos. La Juventus, el único oasis en este erial italiano, compró su estadio a la ciudad de Turín. Nada es casualidad en la industria del fútbol. Por último, por supuesto, la crisis económica y social en Italia no ha ayudado. Sin embargo, la crisis no puede ser el único factor explicativo. Ha sido mucho más profunda en España y la industria futbolística no se ha visto afectada de igual manera.

Ayer, cuando Mateu Lahoz pitó el final del partido en San Siro, mucha gente se sorprendió por lo ocurrido. ¡Un mundial sin Italia! Ni Osvaldo Croci, desde el salón de su casa en Terranova, ni yo movimos mucho el entrecejo. Sabíamos que podía pasar más pronto que tarde. En realidad lo estábamos esperando, muy a pesar de Osvaldo, claro, que ahora tendrá que animar a España durante el Mundial. O eso me prometió al menos.

Borja García
Borja García
Periodista de vocación hasta que decidió que prefería tener los fines de semana libres para ir al fútbol. Trabajó para la cadena SER y el Diario AS. Tuvo el privilegio de vivir y contar en directo el Mundial juvenil de fútbol de Nigeria como enviado especial. Hace años decidió cambiar el mundo informativo por el académico. Ahora es profesor de universidad y se dedica a investigar y explicar los entresijos de la gestión y del negocio del deporte en una universidad del centro de Inglaterra. Y a seguir las desventuras del Nottingham Forest.
RELATED ARTICLES

1 COMENTARIO

  1. Hola Borja, un artículo bastante flojito para venir recomendado por Trueba (en twitter).

    Si la explicación de que Italia se quede fuera del mundial es que su liga ha pasado de ser la primera a la cuarta estamos apañados, que a este mundial van 32 países con ligas muy inferiores en presupuesto y demás.

    Encima el apoyo del artículo es un italiano que reconoce no ver la serie A, pues está documentado entonces sí. Por cierto, la serie A está muy bien este año.

    Es cierto que la azurra no está en su mejor momento, pero la explicación tiene más que ver con la mala suerte en el sorteo de grupos (España) y la repesca (Suecia, que ya sé que no es mucho decir), un equipo con problemas internos (acrecentados después de la derrota en el Bernabéu), y sobre todo con el fútbol en sí que hace que un equipo que no es inferior en 180 minutos caiga ante otro de menor entidad.

    Te recuerdo también que hace no mucho Italia nos eliminó de una Eurocopa 2016 o jugó la final contra nosotros 2012, cuando ya sucedían muchas de las causas que nos enumeras sin apenas justificación futbolística.

    Otro dato son los jóvenes que en la sub-21 jugaron la semifinal del último europeo, precisamente ante España.

    En resumen: mucho ánimo con este proyecto pero hay que currárselo un poquito más.

    Un saludo.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -
Google search engine

Most Popular

Recent Comments

Perikorro en Con contundencia
Alberto Patiño Varela en Los antimadridistas
Xavi Verger en Vinicius saca el cañón
Perikorro en Vivos con Fati-ga
Diego en Los sufridores
Diego en Viva el rey
Juan De Dios Luna Cijanes en La posesión y los tulipanes
Perikorro en Minority Report
Dr en Las viudas
Diego en Las viudas
Perikorro en Las viudas
Perikorro en Gaspartismo Reloaded
Diego en Viva la Vuelta
Dr en Viva Irlanda
Diego en Viva Irlanda
Diego en Decíamos ayer
Diego en Paz y amor
Dr en Paz y amor
Diego en Paz y amor
Diego en Vuela Supermán
Diego en Vuela Supermán
Diego en El trampolín
Perikorro en Salvar a Barrabás
Coral en Truman
Jose Avellaneda Perez en Los ídolos
María en Calles vacías
Amiguel en El pendejo de turno
Silvia Nebreda en Palabras y lágrimas
Manitu69 en This is Atleti
Alejandro Rincón Rubio en ¿Es Jovic un mediapunta?
Diego A. en Elogio de la locura
Juan De Dios Luna Cijanes en Efectividad máxima
Alfrez en Oda al populismo
Alfrez en Oda al populismo
Diego en Oda al populismo
Manitu69 en Oda al populismo
Fiodor Dostoievski en ¿Suerte o talento?
EUGENIO JORDAN en El cisne blanco
Frank Terraces en Historia del segundo Atleti
Hassandudeim en Historia del segundo Atleti
Perikorro en Aquí un Zidanista
Hassansudeim en Fichar a Descartes
Frank Terraces en Fichar a Descartes
Michael en Nacho y la tristeza
Irene García en Entre cero y nada
Roberto Gómez González en Entre cero y nada
Hassansudeim en Primeras impresiones
Rafael Sánchez Sánchez en Correa, Oblak y feliz año nuevo
Juanma Jiménez en Sólo fútbol
Jules en Sólo fútbol
Che en Trigo limpio
Gracias Faubert en Trigo limpio
Hassansudeim en Trigo limpio
Xabier en Trigo limpio
Juan carlos en Trigo limpio
Óscar Laguna en Ansiedad
Juan De Dios Luna Cijanes en El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos
Joan Del Valle en El tamaño importa (y mucho)
Jose Carlos Torrenova Lozano en Mucho más importante que todo eso
Pascual Vicente Martínez Gimeno en Dos años A La Contra
Vicente Martin-Pozuelo Cantos en Good Bye, Lenin!
yerry en Don Cenizo
IGWT en Relatividad
Manitu69 en Hacerse viejo
Tony en Don Cenizo
Juan De Dios Luna Cijanes en Grandes éxitos de ayer y hoy
Esuardo en Don Cenizo
Juan De Dios Luna Cijanes en Victoria sin identidad
Frank Terraces en Bendita normalidad
Francisco en Victoria sin identidad
Julián Martín Fernández en Rodrygo hace viejo a Vinicius
J. J. Creamer en Los héroes de Bowie
Joselito en Éxito sin cimientos
Juan de Dios Luna Cijanes en Ansufatización
Juan De Dios Luna Cijanes en El ciclismo se ablanda
Frank Terraces en Desapego
Juan De Dios Luna Cijanes en Movistar no se rinde
Juan de Dios Luna Cijanes en Queremos tanto a Roglic
Frank Terraces en Hace dos meses
Juan De Dios Luna Cijanes en Nada por aquí, Neymar por allá
Juan De Dios Luna Cijanes en Hoy me he acordado de Lucho Herrera
Juan De Dios Luna Cijanes en Un colombiano en la luna
Juan De Dios Luna Cijanes en El Tour se achica ante Bernal
Juan de Dios Luna Cijanes en Bernal rompe el cielo
Juan De Dios Luna Cijanes en Bernal quiere el Tour
Eberhard Torres Calderón en Cuarenta años de La vida de Brian
Juan De Dios Luna Cijanes en Pinot quiere el Tour y Mikel Landa no se rinde
Frank Terraces en El Atlético más merengue
Juan De Dios Luna Cijanes en La suerte dispara contra Landa
Diego en El fugitivo
Diego en Sopor de France
Juan De Dios Luna Cijanes en El Talento Desperdiciado I: George Best
Juan De Dios Luna Cijanes en Friedenreich: Pelé antes de Pelé
Frank Terraces en La Feria de la Carne
Frank Terraces en El altar de Pérgamo
Juan De Dios Luna Cijanes en Ni cinco de bola
José Antonio Gutiérrez en No cambies tus sueños, cambia el mundo
Antonio Lopez Lobeto en Los doce trabajos de Hércules
Francisco Pedrajas Raya en Ramos-Florentino: Pimpinela en el Madrid
Antonio Lopez Lobeto en Mi pájaro es mejor que el tuyo
Stockton en Bon voyage
Juan De Dios Luna Cijanes en El problema del Barça es el relato
Perikorro en Tantas mareas, marean
Perikorro en No me gusta el cricket
Carmelo en La venda ya cayó
Antonio Jesús Zarza Moreno en ¿Marino o submarino?
Lorenzo Dominguez Sanchez en Gracias, Florentino
Joaquín en Camino a Vitoria
Robert Lee en El que se va, ya no es
victor martín marron en Quiten de ahí a esa loca
Martín Vallejo platero en El borde de la piscina
Diego en Gracias, Johan
jose antonio medrano en Gracias, Johan
Jorge Florido en Gracias, Johan
Javier en Gracias, Johan
Esteban en Gracias, Johan
Fran en Gracias, Johan
5contraelcalvo en Esperando a Zidane
Perikorro en Esperando a Zidane
Elaine Cristina en Casillas, el homenaje pendiente
Tomás Luis de Victoria en No, lo ponemos todo al centro
Tomás Luís de Victoria en Casillas, el homenaje pendiente
Lucas en Benzema FC
Carlos Antonio Suárez fornelino en Jugarse «nada»
Antonio Lopez Lobeto en Siete equipos para tres descensos
Víctor Raúl Valladares en El Real Madrid se queda solo
IÑAKI ASENSIO CALATAYUD en Ter Stegen, el portero de la T-10
José Ramón García en Ilusión en el nuevo White Hart Lane
JOSE ANTONIO FERNANDEZ PLAZA en Héctor del Mar, tal como éramos
Lucas en Oh, capitán
José Luis Heras en Usted tiene el faro roto
Juan J Rodriguez en Usted tiene el faro roto
Jairo Castillo en El Madrid de la triste figura
Rod en Au revoir
Cristian Galván en Motociclismo e hipocresía
Hassansudeim en La trampa perfecta
Juan De Dios Luna Cijanes en La trampa perfecta
Antonio Lopez Lobeto en Cuestión de fe
Martín Vallejo platero en Marcó Isco, ganó Zidane
Eliseo en Vuelve Zidane
Juan De Dios Luna Cijanes en La esperanza
Juan de Dios Luna Cijanes en La muerte del emperador
Maria Jose en Tropismo
María Jesús en Tropismo
Antonio Lopez Lobeto en El amor no siempre gana
SanEmeterio For Atle en Bienvenidos al espectáculo de minstrel
Elaine Cristina en El empate perfecto
Sergio Alberruche en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Sergio Alberruche en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Sergio Alberruche en La revancha perpetua
Antonio Lopez Lobeto en Al límite de la filosofía
Juan de Dios Luna Cijanes en La ley del mínimo esfuerzo
Antonio Lopez Lobeto en Milagro Kvitova
Carlos Leo Castellanos en Cristiano ya no va de farol
Marcos Da Silva en El tamaño importa (y mucho)
Antonio Lopez Lobeto en Promesas que todavía lo son
Gustavo Del río manzano en Quince años sin el mejor: Chava Jiménez
ROSA MARIA cuesta guerrero en A propósito de Laura
Irene García en Vidrio roto
AA - Rod en Vidrio roto
Juan Luna Cijanes en Solari y la teoría del melón
Antonio Lopez Lobeto en El valor de las palabras
Raúl Ávila en El traje de toda la vida
Miguel Morán en Godín es El Cid Campeador
Ricardo Moreno Castillo en La adolescencia duele
Aminie Filippi en La adolescencia duele
Miguel Angel Hidalgo Mena en Historia de un superviviente
Alfrez en Por los cojones
Paulino en Por los cojones
ROSA MARIA cuesta guerrero en La adolescencia duele
Luis Miguel en Y el presidente, ¿qué?
Oscar Redondo Callado en Tour 2019: Un espanto de recorrido
Santiago Peraza en A LA CONTRA, primer aniversario
Teddy Sagarrasantos@hotmail.com en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Conchita Minguez en Cinco apuntes para seis carreras