domingo, junio 16, 2024
Google search engine
InicioFútbolUn grito bajo el agua

Un grito bajo el agua

Así sonó el Estadio Nacional de Lima la noche del diez de octubre. Así sonó el Perú: un grito mudo, silencioso, pero lleno de alivio, de ira, de ilusión. Un grito amortiguado por la realidad, como el agua que lo retiene, que lo convierte en tímidas burbujas que se pierden en la superficie. Paolo Guerrero –el líder, el capitán, el símbolo, la estrella- acababa de patear un tiro libre indirecto y David Ospina, probablemente sin querer, lo había convertido en gol con un manotazo tan felino como inocente. O eso es lo que queremos creer.

El Pacto de Lima no es un hito histórico que puso fin a una de las tantas guerras que tuvo que soportar América Latina para convertirse en el indescifrable monstruo que es ahora. Así llamó la prensa a esa suerte de acuerdo –tácito, queremos creer- al que llegaron las selecciones peruana y colombiana, y que suponía mantener el empate en los últimos minutos del partido. Radamel Falcao, un ícono de esta competencia y del fútbol mundial, con sus galones y su banda de capitán, no dudó en dar instrucciones a toda la línea defensiva de Perú. Un pacto de no agresión que sigue causando cierto revuelo, sobre todo en las selecciones que se quedaron fuera. Los chilenos piden que la FIFA revise el partido, pero lo más probable es que los intentos de la campeona de América se ahoguen como el grito de gol peruano. Pero no sólo bajo el agua; también en el olvido.

Cuando acabó el partido en Lima –un partido feo, tosco, en el que la selección peruana hizo lo que pudo para perder- nadie sabía muy bien cómo comportarse. Estaban, por supuesto, los optimistas: aquellos que sostenían que, tras treinta y cinco años de fracasos, la clasificación al repechaje era una razón más que justificada para tomar las calles. Estaban también los que intentaban contagiar mesura: había que celebrar con calma, ya que al fin y al cabo no habíamos logrado nada más que dar un paso. Y también los pesimistas, aquellos que se indignaron con el mentado Pacto, con la forma en que se consiguió el resultado. Guerrero se encontraba en el grupo de los cautos, y su rostro adusto después del partido lo ilustraba a la perfección.

«Había que celebrar con calma, ya que al fin y al cabo no habíamos logrado nada más que dar un paso».

Lo cierto es que Perú está en posición de clasificar a un Mundial después de treinta y cinco largos años, y de esto se tiene que hablar. El camino de esta clasificatoria ha sido largo, y, como en cualquier torneo de estas características, la blanquirroja ha tenido altos y bajos, ha tenido muy mala suerte y también se ha beneficiado de alguna decisión milagrosa (Bolivia inscribió a un jugador paraguayo y le regaló los tres puntos que Perú había perdido en La Paz). El seleccionador Ricardo Gareca ha hecho un buen trabajo con lo que ha tenido a la mano: manejó bien la salida de algunos referentes y tomó decisiones firmes con los jugadores que utilizó, muchos de ellos futbolistas del alicaído medio local. Perú no perdió ningún partido en el 2017, ni en Buenos Aires ni en Quito (donde ganó por primera vez), lo cual le sirvió para llegar al lugar en el que está. El mérito es de este equipo.

¿Qué le espera en Nueva Zelanda? Nadie lo tiene demasiado claro. La ciudad de Wellington queda a más de diez mil kilómetros de Lima. Los neozelandeses llegaron al repechaje tras superar una eliminatoria más parecida al fútbol semi profesional que a otra cosa, pero lo cierto es que puede ser un equipo duro. Cuenta con un par de jugadores con experiencia en la Premier League de Inglaterra (el central Andy Reid y el delantero Chris Wood), además de muchos futbolistas que militan en la MLS de los Estados Unidos. Y poco más.

Hombre por hombre, la selección peruana es bastante más competitiva, teniendo en cuenta, además, que está acostumbrada a enfrentar a grandes selecciones como Argentina, Brasil o Colombia, mientras que su próximo rival supera con cierta holgura a las Islas Salomón o Fiji. Sin embargo, Perú tiene un par de asuntos en contra: uno de ellos es lo poco que conoce a su próximo rival, aunque Nueva Zelanda puede quejarse de lo mismo.

El otro problema que enfrentará Perú es el cansancio que se producirá después de los viajes de ida y vuelta a la lejana Oceanía. Veinte horas de ida, aclimatación y partido; veinte horas de vuelta, aclimatación y partido. Perú tendrá que hacer la vuelta al mundo en cinco días, entre el 10 y el 15 de noviembre, mientras que Nueva Zelanda solo tendrá que aclimatarse una vez. Trascendió que ambas federaciones sugirieron estas fechas. Lo que no trascendió es en qué estaban pensando los directivos peruanos. Como si a esta selección le faltaran obstáculos.

Treinta y cinco años después, nos encontramos de cara a la historia. En el papel, Perú es el favorito. Pero el triunfalismo que se respira en la prensa y en la calle es tan preocupante como el que campeó antes de enfrentar a Colombia. Un reportero del canal que transmite las eliminatorias, antes del último partido en Lima, sostenía que nunca había visto el Nacional tan lleno –lo cual era absolutamente falso; el Nacional se llenó en cada jornada-, y tenía el cuajo de solicitar a los jugadores un grito de guerra, como si esto ya estuviera definido, como si Colombia fuera un trámite, como si ya hubiéramos ganado. Después, el partido fue lo que fue: una selección peruana víctima del pánico escénico, un público complaciente y silencioso, un fino gol de James tras un error de la zaga y luego un milagro, un zarpazo de Paolo y un manotazo ingenuo de Ospina, un vómito de alivio del adormecida alma peruana, tan definida por la derrota, tan acostumbrada a la depresión.

El grito silencioso del Nacional, el puño cerrado del Perú, el ceño fruncido de Paolo: a eso se ha reducido este país, tan golpeado por la historia, a la incertidumbre en que nos sumerge la esperanza. Quienes sólo hemos visto a nuestra selección fracasar –que somos muchos, quizás la mayoría- aún nos levantamos por las mañanas y nos preguntamos si esto ha sido sólo un sueño. Si lo ha sido, esos hombres de metro noventa que nacieron un poco en medio de la nada, ilustres desconocidos, a miles de kilómetros de nosotros, pueden convertirlo en una pesadilla. Todavía falta mucho.

 

Dan Lerner
Dan Lerner
Periodista y defensa central que no le teme al choque, salvo el que le planteó la realidad. Entrenador top en Football Manager. Lejano y solitario aficionado de la Fiorentina gracias a un melenudo llamado Gabriel Omar. Vive el fútbol como su país le enseñó: con taquicardia y el ceño fruncido. Trabajó en AS durante un año y ahora está de vuelta en Lima, su ciudad, donde escribe para una revista local, y desde donde intentará contarnos qué pasa en esas latitudes (o cómo se ve desde allí el otro lado del mundo).
RELATED ARTICLES

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -
Google search engine

Most Popular

Recent Comments

Perikorro en Con contundencia
Alberto Patiño Varela en Los antimadridistas
Xavi Verger en Vinicius saca el cañón
Perikorro en Vivos con Fati-ga
Diego en Los sufridores
Diego en Viva el rey
Juan De Dios Luna Cijanes en La posesión y los tulipanes
Perikorro en Minority Report
Dr en Las viudas
Diego en Las viudas
Perikorro en Las viudas
Perikorro en Gaspartismo Reloaded
Diego en Viva la Vuelta
Dr en Viva Irlanda
Diego en Viva Irlanda
Diego en Decíamos ayer
Diego en Paz y amor
Dr en Paz y amor
Diego en Paz y amor
Diego en Vuela Supermán
Diego en Vuela Supermán
Diego en El trampolín
Perikorro en Salvar a Barrabás
Coral en Truman
Jose Avellaneda Perez en Los ídolos
María en Calles vacías
Amiguel en El pendejo de turno
Silvia Nebreda en Palabras y lágrimas
Manitu69 en This is Atleti
Alejandro Rincón Rubio en ¿Es Jovic un mediapunta?
Diego A. en Elogio de la locura
Juan De Dios Luna Cijanes en Efectividad máxima
Alfrez en Oda al populismo
Alfrez en Oda al populismo
Diego en Oda al populismo
Manitu69 en Oda al populismo
Fiodor Dostoievski en ¿Suerte o talento?
EUGENIO JORDAN en El cisne blanco
Frank Terraces en Historia del segundo Atleti
Hassandudeim en Historia del segundo Atleti
Perikorro en Aquí un Zidanista
Hassansudeim en Fichar a Descartes
Frank Terraces en Fichar a Descartes
Michael en Nacho y la tristeza
Irene García en Entre cero y nada
Roberto Gómez González en Entre cero y nada
Hassansudeim en Primeras impresiones
Rafael Sánchez Sánchez en Correa, Oblak y feliz año nuevo
Juanma Jiménez en Sólo fútbol
Jules en Sólo fútbol
Che en Trigo limpio
Gracias Faubert en Trigo limpio
Hassansudeim en Trigo limpio
Xabier en Trigo limpio
Juan carlos en Trigo limpio
Óscar Laguna en Ansiedad
Juan De Dios Luna Cijanes en El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos
Joan Del Valle en El tamaño importa (y mucho)
Jose Carlos Torrenova Lozano en Mucho más importante que todo eso
Pascual Vicente Martínez Gimeno en Dos años A La Contra
Vicente Martin-Pozuelo Cantos en Good Bye, Lenin!
yerry en Don Cenizo
IGWT en Relatividad
Manitu69 en Hacerse viejo
Tony en Don Cenizo
Juan De Dios Luna Cijanes en Grandes éxitos de ayer y hoy
Esuardo en Don Cenizo
Juan De Dios Luna Cijanes en Victoria sin identidad
Frank Terraces en Bendita normalidad
Francisco en Victoria sin identidad
Julián Martín Fernández en Rodrygo hace viejo a Vinicius
J. J. Creamer en Los héroes de Bowie
Joselito en Éxito sin cimientos
Juan de Dios Luna Cijanes en Ansufatización
Juan De Dios Luna Cijanes en El ciclismo se ablanda
Frank Terraces en Desapego
Juan De Dios Luna Cijanes en Movistar no se rinde
Juan de Dios Luna Cijanes en Queremos tanto a Roglic
Frank Terraces en Hace dos meses
Juan De Dios Luna Cijanes en Nada por aquí, Neymar por allá
Juan De Dios Luna Cijanes en Hoy me he acordado de Lucho Herrera
Juan De Dios Luna Cijanes en Un colombiano en la luna
Juan De Dios Luna Cijanes en El Tour se achica ante Bernal
Juan de Dios Luna Cijanes en Bernal rompe el cielo
Juan De Dios Luna Cijanes en Bernal quiere el Tour
Eberhard Torres Calderón en Cuarenta años de La vida de Brian
Juan De Dios Luna Cijanes en Pinot quiere el Tour y Mikel Landa no se rinde
Frank Terraces en El Atlético más merengue
Juan De Dios Luna Cijanes en La suerte dispara contra Landa
Diego en El fugitivo
Diego en Sopor de France
Juan De Dios Luna Cijanes en El Talento Desperdiciado I: George Best
Juan De Dios Luna Cijanes en Friedenreich: Pelé antes de Pelé
Frank Terraces en La Feria de la Carne
Frank Terraces en El altar de Pérgamo
Juan De Dios Luna Cijanes en Ni cinco de bola
José Antonio Gutiérrez en No cambies tus sueños, cambia el mundo
Antonio Lopez Lobeto en Los doce trabajos de Hércules
Francisco Pedrajas Raya en Ramos-Florentino: Pimpinela en el Madrid
Antonio Lopez Lobeto en Mi pájaro es mejor que el tuyo
Stockton en Bon voyage
Juan De Dios Luna Cijanes en El problema del Barça es el relato
Perikorro en Tantas mareas, marean
Perikorro en No me gusta el cricket
Carmelo en La venda ya cayó
Antonio Jesús Zarza Moreno en ¿Marino o submarino?
Lorenzo Dominguez Sanchez en Gracias, Florentino
Joaquín en Camino a Vitoria
Robert Lee en El que se va, ya no es
victor martín marron en Quiten de ahí a esa loca
Martín Vallejo platero en El borde de la piscina
Diego en Gracias, Johan
jose antonio medrano en Gracias, Johan
Jorge Florido en Gracias, Johan
Javier en Gracias, Johan
Esteban en Gracias, Johan
Fran en Gracias, Johan
5contraelcalvo en Esperando a Zidane
Perikorro en Esperando a Zidane
Elaine Cristina en Casillas, el homenaje pendiente
Tomás Luis de Victoria en No, lo ponemos todo al centro
Tomás Luís de Victoria en Casillas, el homenaje pendiente
Lucas en Benzema FC
Carlos Antonio Suárez fornelino en Jugarse «nada»
Antonio Lopez Lobeto en Siete equipos para tres descensos
Víctor Raúl Valladares en El Real Madrid se queda solo
IÑAKI ASENSIO CALATAYUD en Ter Stegen, el portero de la T-10
José Ramón García en Ilusión en el nuevo White Hart Lane
JOSE ANTONIO FERNANDEZ PLAZA en Héctor del Mar, tal como éramos
Lucas en Oh, capitán
José Luis Heras en Usted tiene el faro roto
Juan J Rodriguez en Usted tiene el faro roto
Jairo Castillo en El Madrid de la triste figura
Rod en Au revoir
Cristian Galván en Motociclismo e hipocresía
Hassansudeim en La trampa perfecta
Juan De Dios Luna Cijanes en La trampa perfecta
Antonio Lopez Lobeto en Cuestión de fe
Martín Vallejo platero en Marcó Isco, ganó Zidane
Eliseo en Vuelve Zidane
Juan De Dios Luna Cijanes en La esperanza
Juan de Dios Luna Cijanes en La muerte del emperador
Maria Jose en Tropismo
María Jesús en Tropismo
Antonio Lopez Lobeto en El amor no siempre gana
SanEmeterio For Atle en Bienvenidos al espectáculo de minstrel
Elaine Cristina en El empate perfecto
Sergio Alberruche en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Sergio Alberruche en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Sergio Alberruche en La revancha perpetua
Antonio Lopez Lobeto en Al límite de la filosofía
Juan de Dios Luna Cijanes en La ley del mínimo esfuerzo
Antonio Lopez Lobeto en Milagro Kvitova
Carlos Leo Castellanos en Cristiano ya no va de farol
Marcos Da Silva en El tamaño importa (y mucho)
Antonio Lopez Lobeto en Promesas que todavía lo son
Gustavo Del río manzano en Quince años sin el mejor: Chava Jiménez
ROSA MARIA cuesta guerrero en A propósito de Laura
Irene García en Vidrio roto
AA - Rod en Vidrio roto
Juan Luna Cijanes en Solari y la teoría del melón
Antonio Lopez Lobeto en El valor de las palabras
Raúl Ávila en El traje de toda la vida
Miguel Morán en Godín es El Cid Campeador
Ricardo Moreno Castillo en La adolescencia duele
Aminie Filippi en La adolescencia duele
Miguel Angel Hidalgo Mena en Historia de un superviviente
Alfrez en Por los cojones
Paulino en Por los cojones
ROSA MARIA cuesta guerrero en La adolescencia duele
Luis Miguel en Y el presidente, ¿qué?
Oscar Redondo Callado en Tour 2019: Un espanto de recorrido
Santiago Peraza en A LA CONTRA, primer aniversario
Teddy Sagarrasantos@hotmail.com en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Conchita Minguez en Cinco apuntes para seis carreras