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Unos Lakers con Lebron, George…

De 30 clubes/franquicias en la NBA, los reyes del glamour y del ‘showtime’, Los Angeles Lakers de los 16 anillos, firman hoy… el presupuesto de nóminas número 19 en la NBA 2017-18: 104,1 millones de dólares. Pero si saltamos a 2018-19, los Lakers solo tienen comprometidos 41,3 millones de dólares por pagos salariales, la tercera menor cantidad asignada hoy para 18-19 en la lista de franquicias, y que solo rebajan los 23,3 millones de Chicago y los 18,6 de los Sixers de Filadelfia.

Hay un objetivo mal oculto detrás de esta situación: los Lakers, ahora bajo el gobierno de Jeanie Buss y el control ejecutivo de Magic Johnson y Rob Pelinka están guardando en caja todo el dinero posible para lanzarse al asalto en el verano de 2018 de las dos superestrellas que Magic y Pelinka anhelan. Hablamos de LeBron James y Paul George, cuya masa salarial para 2018-19 agruparía más de 56 millones de dólares (35,6+20,5), pero que, en ningún caso tienen obligación de permanecer en Cleveland y Oklahoma City: y aquí está sin renovar el mismísimo Russell Westbrook. Las anualidades y obligaciones de ‘King’ James y George en Cavaliers y Thunder se sujetan a lo que se llama ‘player option’: a voluntad del jugador. ¿Cuál es el plan de los Lakers?

En febrero pasado, Jeanie Buss, la hija del patriarca Jerry y ex conejita ‘Playboy’, firmó contrato con Earvin ‘Magic’ Johnson -sí: el mismo- para completar el ‘Coup d’Etat’ que puso en la calle de Inglewood al hermanísimo Jimmy Buss, vicepresidente ejecutivo, y a su añejo ‘general manager’, Mitch Kupchak. El 22 de febrero, Johnson anunció la contratación de Rob Pelinka como ‘general manager’ de los nuevos Lakers de Jeanie y como el hombre que debía ofrecer una perspectiva «desde fuera de la caja – o del palco-, con un entendimiento superior de las peculiaridades del ‘salary cap», según Magic. Pelinka, ‘boss’ de la empresa Landmark, es el hombre que remodeló la carrera de Kobe Bryant (después, de James Harden), ya en pleno Siglo XXI… justo después de que Bryant partiera caminos con Arn Tellem, el superagente que lo enroló en la NBA en 1996 y que, curiosamente, se enrola también hoy en otro organigrama ejecutivo, el de Detroit Pistons.

Como jugador de baloncesto, Pelinka (1,98 de altura) era un tirador excelente. Fue ‘All America’ en ‘high school’ en Lake Forest, cerca de Chicago. Y tiene el insólito récord de haberse plantado en tres ‘Final Four’ de la NCAA (1989, 92, 93) con la Universidad de Michigan, donde se hizo abogado. Con fama obvia de negociador implacable, Rob Pelinka -que sacó a Bryant de aquel descomunal embrollo sexual de Colorado, en 2003-04- puso manos a la obra, abandonó formalmente Landmark (donde ahora manda mucho el exjugador Chris Bosh) y confeccionó las líneas maestras del plan que debería rescatar a los viejos amos californianos del pozo negro donde cayeron en 2013.

Pelinka y Magic, en un entreno de los Lakers.
Pelinka y Magic, en un entreno de los Lakers.

«El espacio salarial para 2018-19 es algo sagrado para nosotros y marcará nuestra línea de actuación», anunció Pelinka muy poco después de firmar con los Lakers un contrato de algo más de 20 millones de dólares por cinco años. Sin ir a playoffs desde 2013 y sin alcanzar siquiera 30 victorias desde aquel mismo año (con el mínimo histórico de 17 en 2015-16), los famosos Lakers estaban tocando fondo. Por eso hizo Jeanie Buss lo que hizo. «Es como si Jeanie y Magic hubiesen nombrado ‘general manager’ a Kobe Bryant», susurraron lenguas viperinas de la llamada ‘Laker Nation’.

Y así va la obra de Pelinka: en junio envió a Brooklyn Nets a la torre rusa Timofey Mozgov y sus 48 millones de dólares garantizados hasta 2020 (solo por 2018-19, Mozgov firmó 16 millones netos), aunque fuera con la dolorosa adición de D’Angelo Russell, uno de los jóvenes que en 2015 más fascinaban al propio Kobe. Con Russell salía una gran esperanza… y también 12,5 millones de dólares garantizados hasta 2019, pero era el cebo necesario para que los Nets mordiesen la presa. Así, los Lakers salían de unos compromisos superiores a los 60 millones de dólares. A cambio, el pívot Brook Lopez cambió Brooklyn por Los Angeles, adonde llega con sus 22,6 millones de dólares cerrados por esta única temporada 2017-18: sin nada más allá.

También, Pelinka hizo esfuerzos sobrehumanos por escapar de la masa salarial de Luol Deng (54 millones de dólares hasta 2020) pero las aritméticas y los ‘trade baits’ -los anzuelos bien cebados- ya no le dieron para más. De momento, Luol Deng sigue por el Staples Center y por El Segundo, pero nadie se jugaría un centavo por su piel como ‘laker’ a partir de febrero. Entretanto, Magic Johnson, el hombre cuya fama, cara y sonrisa le permiten «escapar de cualquier cosa», como en letra de Bob Seger, tanteó frontalmente a Paul George,  lo que costó a los Lakers una irrisoria multa de 500.000 dólares por ‘tampering’ o entrometimiento-sabotaje a destiempo en los planes de un jugador con contrato en una franquicia. Eufórico tras haberse asegurado el fichaje de Lonzo Ball, su sueño en púrpura y oro, Magic habló con George cuando este tenía contrato con Indiana, fuera de plazo y fuera de los canales legales entre franquicias. La NBA verificó la cosa pero en la práctica… indultó a Magic Johnson, a su cara bonita, su sonrisa y su leyenda de cinco anillos al mando del ‘showtime’.

Pero el camino hasta agosto de 2018 promete ser apasionante por y para estos Lakers de Magic y Pelinka. Con solo esos 41 millones de dólares comprometidos para 2018-19, nadie duda de que George, por supuesto, más LeBron James (33 años en 2018), tienen puestas sus miras en el gigantesco caldero de Los Ángeles. Nada le gustaría más a ‘King’ James que terminar su carrera en Hollywood. Ayudan la cercanía y amistad de Pelinka con Rich Paul (Klutch Sports), el sempiterno agente de LeBron. Todo ayuda para ir a Los Ángeles: las playas, Malibú, Santa Mónica, Venice, Hollywood, la industria del ‘showbusiness’, el nombre de los Lakers… En recámara podría estar incluso Russell Westbrook, otro que termina en Oklahoma (como podría hacer Carmelo Anthony). Hay muchos recovecos en torno a James, George o Westbrook. Pero si alguien conoce vericuetos y recovecos es Rob Pelinka. Por y para eso, Jeanie Buss dio a Rob la sagrada misión de reconstruir las alas de Los Angeles Lakers.

Alejandro Delmás
Alejandro Delmás
Un periodista enciclopédico que conoce el deporte de alta competición como pocos. Sus crónicas de tenis, NBA, boxeo e incluso fútbol, en su versión más sevillana, han glosado páginas históricas en El Mundo y el diario AS durante las últimas décadas. Un yankee nacido en Coria del Río que igual entrevista a Kobe Bryant que visita a Joe Frazier o conversa con Rafael Nadal. Un periodista 24 horas al día.
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3 COMENTARIOS

  1. Creo que hablando del total multianual garantizado del contrato de Embiid, y la cantidad que ahí dice para Sixers solo incluye su ficha del año 2018-19.

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